Publicado el

LOS ANIMALES Y LAS CARICIAS

Cada año a comienzos del verano se celebran en Galicia las tradicionales rapas das bestas. Llevo años acudiendo a algunas de ellas y conozco la mayoría. En estas fiestas con animales, en las que se marca a fuego y se cortan las crines de las yeguas, la escenografía siempre es similar: un cercado de forma circular, del tipo circo romano, con el público alrededor admirando el espectáculo de los caballos encerrados en el recinto.

No estoy en contra de que se marquen y se saneen las reses, pero de lo que sí estoy en contra es de someter a los animales a un estrés y un sufrimiento inútil, haciéndoles ir de un lado a otro del curro, acorralados, rodeados de cientos de personas jaleando a los aloitadores. Y de lo que estoy completamente en contra es de esa costumbre cruel de obligar a dos garañones a enfrentarse a dentelladas y a coces entre ellos, para deleite de los que miran y para que los fotógrafos hagamos fotos. Qué estupidez disfrutar viendo cómo se pelean dos caballos porque el hombre los obliga a ello. Es para darse la vuelta y no asistir nunca más a este tipo de celebraciones, en las que se denigra a los animales.

Esta foto la tomé en el curro de Campo do Oso, en Mondoñedo, el 25 de junio de 2006. Me enfadé tanto que me encaré con uno de los aloitadores, pidiéndole a gritos que dejase de golpear a los animales y que dejase de echarles tierra polvorienta en la cara y en los ojos, cuando estaban reducidos en el suelo para marcar, sin que nadie pareciera inmutarse. Esta es su mano, apoyada en una de las patas traseras de una yegua recién marcada. ¿Cuándo aprenderá nuestra especie que las caricias causan más placer y son infinitamente más efectivas que los golpes?

Deja un comentario